No tengo muchos recuerdos de haber creído demasiado en Papá Noel cuando era chico. Tampoco me acuerdo del momento en que me enteré de que no existía. Lo que sí recuerdo es que creía en los Reyes Magos. Me acuerdo que una vez me llevaron a verlos en vivo y en directo, tengo imágenes de haber hecho una larga fila y entrar a una especie de carpa en la que había 3 tipos disfrazados de Reyes Magos (por supuesto yo creía que ERAN ellos).
Pero no sólo creía en los Reyes por haberlos visto, no sé porqué pero me generaba más expectativas la noche previa de Reyes que la noche de Navidad. Tal vez porque en Navidad venía mucha gente a casa y yo los veía llegar con regalos que dejaban en un lugar específico cerca del árbol y más allá de la emoción de abrir los regalos a las 12 no había mucho circo con respecto a: Viene Papá Noel, ahí, ahi!!.
Pero para Reyes era distinto, juntábamos pasto, dejábamos agua y por supuesto los zapatos. Esa noche era eterna, me costaba muchísimo dormirme y me despertaba tempranísimo a la mañana, tipo 6 o 7, solo para ver los regalos. Una vez con Nadia nos levantamos como a las 6 de la mañana (el trato era que el que se despertaba primero tenía que llamar al otro) abrimos los regalos todos emocionados y nos volvimos a acostar cagados de sueño.
Ahora que pienso les dábamos muy poco margen de error en el tiempo que tenían nuestros padres para poner los regalos en los zapatos, jajaja.
Recuerdo muchos regalos de los Reyes, pero el que más cariño le tengo por lo que me generó abrirlo fue la estación de servicio para los autitos. Fue una situación única, porque fue una de las pocas veces que hice una carta. O sea, me senté y escribí una carta para los tipos pidiendo una estación de servicio. Se la di a mamá que la leyó atentamente antes de "mandárselas" a los Reyes. Y cuando llegó el día me levanté todo emocionado corriendo a abrir el regalo, y cuando vi la estación de servicio me caí de culo. No lo podía creer! Era lo que había pedido en la carta! Fue terriblemente emocionante. Todavía me acuerdo del momento.
La estación esa la tuve años, le saqué el jugo a más no poder. Y un día así como así no la vi nunca más. No se que habrá pasado con la estación YPF, con rampa, barrera, estacionamiento y lugar para cambiar los lubricantes.
Lo que sé es que hace un tiempo y por casualidad encontré una foto en internet de la misma estación de servicio!! La MISMA!!! cosa que me trajo increíbles recuerdos, emoción y ganas de escribir este post, que escribo cercano a la fecha aniversario de aquel regalo.
Así que acá les dejo las fotos de la misma estación de servicio que supe tener en aquellos años dorados, en los que acostarse y despertarse esperando un regalo sobre las zapatillas era la más grande de las emociones.
Agradezco al que haya puesto estas fotos al alcance de mi mano.
